jueves, 3 de septiembre de 2009

Epidemia del miedo


Interesantísimo este artículo en el cual Juan José Rodríguez Sendín, presidente del Consejo de Colegios de Médicos, deja caer unos cuantos mensajes clarificadores.

«Hay que dar datos reales y decir que, con los que tenemos hasta ahora, la mortalidad y la gravedad de los casos que se han complicado y la experiencia del invierno austral permiten asegurar que la gripe será probablemente bastante más llevadera, bastante más leve y con una mortalidad menor que la gripe estacional a la que estamos acostumbrados» tranquilizó Rodríguez Sendín.

Sabe el doctor Rodríguez Sendín que el miedo crece en progresión geométrica. «Si alimentamos la epidemia de miedo crecen las respuestas exageradas. Y es normal que, cuando se plantean las cosas así, el miedo crezca como una bola de nieve» sostiene. «Las epidemias de miedo siempre se crean con algún interés -económico por lo general, a veces político- pero en el caso de la gripe la única manera de combatirlo es la normalidad» apuntó.
Sin embargo, curiosamente, el buen doctor realiza cierta declaración un tanto contradictoria con su discurso anterior:

«Debemos hacer lo que hemos hecho siempre y lo que sabemos hacer, de ahí medidas de sentido común como evitar el beso y tocarnos al saludarnos y extremar la higiene. Siempre habrá quien se aproveche del miedo y de que se agrande la enfermedad de forma fantasmal para vendernos mascarillas y jabones especiales por intereses no exclusivamente sanitarios»

Entonces, tenemos una enfermedad que reviste menor gravedad que la gripe estacional, ¿Y resulta que es de "sentido común" evitar el beso y el contacto físico con la gente? ¿Desde cuando se han aplicado estas medidas para evitar la gripe estacional, que según este hombre es más peligrosa que la nueva gripe? ¿Realmente merece la pena el aislarse físicamente en una burbuja para evitar una enfermedad menos peligrosa que la gripe de toda la vida? ¿Lo habrá dicho para justificar que en el Colegio de Médicos de Madrid se colocara ese ya comentado y ridículo cartel?

Cuando nos presenten a alguien y este nos tienda la mano, ¿qué debemos decir? ¿Algo así como "perdone que no le de la mano, pero es que no quiero contagiarme de la gripe A... No, no estoy diciendo que usted la tenga, no sea susceptible, es sólo por prevenir, ya sabe... Mire, si quiere levanto la mano para saludarle, como muestra de buena voluntad... No, que yo sepa, no sufrí carencia de oxígeno en el momento de mi nacimiento..."?

El contacto físico es algo importante. No es casualidad que a los bebés les guste que les acunen. Las caricias, besos, abrazos, palmadas en la espalda, el agarrarse del brazo, son maneras de sentir a otras personas, de expresar el cariño o la amistad. Y hoy día, en un mundo en el que la gente está cada vez más separada y aislada, lo que hace falta es la unión de las personas, a todos los niveles: Emocional, material, a la hora de pasar a la acción con proyectos concretos, etc. A eso se le llama compartir. Y ahora nos cuentan que nos distanciemos un poco más para evitar una enfermedad menos peligrosa que la gripe de toda la vida.

Pues no sé qué pensará usted, pero yo prefiero seguir dando besos, abrazos y apretones de mano aunque me pase un par de días al año con mocos y toses...

5 comentarios:

Charlie dijo...

Efectivamente no se corresponde una cosa con la otra... Interesante punto de vista el de acostumbrar a la gente al aislamiento.

Anónimo dijo...

La verdad, es que voy a copiar a un compi, pero casi te dan ganas de pillar la gripe A y pasarla por supuesto, para decir yo la tuve, la pase y estoy de puta madre!!!!!

Anónimo dijo...

Una de cal y otra de arena, así son las cosas, pero esta vez pesa más la cal que la arena, afortunadamente. Todo este asunto está contaminado por algo que es muy difícil de manejar políticamente. Habría que decir alto y claro que la actuación de la OMS ha sido vergonzosamente sospechosa, y habría que pedir el cese fulminante de la Directora General y de todo su equipo. Y como eso no se va a hacer (no se hace nunca con nadie que tenga un cargo de ese tipo, aunque le pillen robando con antifaz y ganzúas), pues hay que continuar mencionando alguna cosilla que les salve la cara. Y eso de evitar el contacto físico, que es tan anglosajón y tan oriental a la vez, es una buena elección. Al fin y al cabo, por aquí nadie va a hacer ni caso, salvo cuatro hipocondríacos permanentemente acojonados por el hecho de estar vivos y poder morirse.

non c'e futuro dijo...

Esto de no tocarse, vayan con mascarila, no se besen...Además de todo lo apuntado en los comentarios anteriores (muy ciertos), lo que hace no es sino ahondar en la intromisión que realizan las instituciones en la vida privada de las personas, algo que en los EEUU está muy extendido, pero que hasta ahora estaba menos extendido en Europa.
Siempre por las mejores razones, por TU seguridad, para que no te contagies una enfermedad (que es un catarro fuerte), para ayudar al medio ambiente, para aumentar los derechos y las libertades de los ciudadanos (este argumento se utiliza mucho, y es el más retorcido de todos)...Todas estas razones se esgrimen continuamente para justificar todas las intrusiones y los recortes de libertad individual, y tenemos multitud de ejemplos: locura por la gripe A para vacunar a medio mundo con una vacuna innecesaria, ineficaz y probablemente insegura, que va a hacer aún más ricas a algunas farmacéuticas (Roche en concreto, que tiene la patente), además de seguir sumiendo al personal en un estado de miedo continuo.
Tenemos también las últimas iniciativas sobre el aborto (la famosa cortina de humo de la niña de 16 años que aborta en secreto), ayer mismo la oposición presentaba medidas para que los menores de edad estuvieran vigilados por sus padres si se conectaban a facebook o tuenti; la ley de violencia de género, por la cual en unos años la mitad de la población (las masculina) estará fichada en un archivo "secreto" que indicará su nivel de peligrosidad (anunciado ayer por Rubalcaba y mi amada Aído); tenemos sentencias judiciales que condenan a padres por dar un cachete a su hijo (con lo cual se judicaliza el entorno familiar, imaginemos la escena del crío difícil de 12 años espetando al padre "como me des un cachete te denuncio a la policía, y como mínimo vienen y te llevan detenido"), todas las leyes de educación, en las que si no es el idioma de la enseñanza es la educación para la ciudadanía cuando no otra cosa para adoctrinar a los niños y "educarlos" según el modelo que interese dejando a un lado la labor de los padres; la criminalización de los conductores y la velocidad y el alocado endurecimiento del código de circulación para aumentar la recaudación e incluso meter a la gente en la cárcel (porque añado: ¿qué se creen, que los que conducimos nos queremos matar a cada minuto? Si somos los más interesados en no estrellarnos, no hace falta que nos vigiléis tanto - salvo que sea para atosigarnos con multas y con amenazas de apocalípsis si circulamos a 100 por una carretera desierta en mitad de los monegros limitada a 50 km/h porque haya una zanja a 1 km del arcén...).
En fin, dentro de poco, nos vamos a encontrar todos fichados, vigilados por la policía y amenazado con sanciones y penas por cualquier motivo que se le ocurra al estado.
Siempre por nuestra salud y seguridad, claro.
El fin de cualquier conato de democracia mínimamente digna (que no sé si alguna vez tuvimos en estos 33 años) es cuando las minorías, sus derechos o intereses, guían las acciones de la democracia. Lo que pasa es que todo cubierto de propaganda y falta de opinión crítica, se traga facilmente como un caramelo.

Marcus Fair dijo...

Dejo aquí un enlace interesantísimo. La señora ministra respondiendo como puede a las delicadas preguntas que le plantean los internautas.

http://www.rafapal.com/?p=2087#more-2087