lunes, 15 de diciembre de 2008

Violencia de género

Insistentemente, desde los principales medios de comunicación se nos bombardea día tras día con noticias, generalmente redactadas en un tono morboso y alarmista, relativas a mujeres asesinadas por sus parejas. Mientras, otras noticias menos convenientes van pasando desapercibidas. Por desgracia, abusos y asesinatos de mujeres a manos de sus parejas se han venido produciendo desde siempre, aunque sin embargo, hasta hace pocos años no han sido difundidos con tanto empeño. Estos sucesos son lamentables y se debe hacer todo lo posible para que no se produzcan, sin embargo, no lo olvidemos, no son menos lamentables muchísimos otros abusos y crímenes que se producen cada día, eso sí, con una cobertura mediática muchísimo menor. ¿A qué se debe la enorme atención que repentinamente han empezado a cobrar estos desgraciados sucesos?



A este tipo de agresiones se les llama comúnmente "violencia de género" o "violencia machista", dando a entender que las motivaciones profundas de todas estas agresiones surgen del desprecio de los agresores hacia las mujeres, lo cual es muy tendencioso. Resulta llamativo que gran cantidad de países europeos tradicionalmente considerados la cabeza del mundo en lo que a igualdad de sexos se refiere presenten índices de "violencia machista" muy superiores a España. Eso nos lleva a otro dato que normalmente no se comenta demasiado: ¿Sabía usted que España se encuentra a la cola de Europa en lo que se refiere a víctimas mortales de la "violencia de género"?

Todas estas maniobras propagandísticas crean en el subconsciente colectivo la idea de “hombre maltratador” y “mujer víctima”. No es extraño, al mencionar la existencia de hombres maltratados o asesinados por su pareja, el escuchar la típica réplica de “Algo le habrían hecho a la mujer, seguramente esos hombres llevaron a sus esposas a situaciones límite”.

El objetivo que se persigue, una vez más, parece ser infundir miedo, y de paso, separar a la gente, y ¿qué mejor separación que enfrentar a una mitad de la población con la otra?

Amparada por este continuo bombardeo mediático, la "Ley integral contra la violencia de genero" se publicó el 29 de diciembre de 2004. Si lo hubiesen hecho un día antes, más de uno hubiese pensado que se trataba de una inocentada de mal gusto. Fue aprobada unánimemente por todos los partidos políticos con representación en el senado y según su artículo primero, "tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia." Dicha ley, que contempla tanto agresiones físicas como psicológicas, y paradójicamente es tan defendida por ciertas personas e instituciones que aseguran defender la igualdad, no se aplica en los casos de violencia de la mujer hacia el hombre, pese a que, según las estadísticas del ministerio de Interior, en el período comprendido entre los años 2002 y 2006 haya habido en España 65 muertes de hombres a manos de su pareja (contra 285 femeninos) y 222 víctimas masculinas de asesinato en el ámbito familiar (contra 377 femeninas). Por alguna razón, a las víctimas masculinas de la violencia en el ámbito de la pareja se le niega, por ley, la asistencia y protección que sí se brinda a las víctimas de sexo femenino, mientras sus agresoras reciben por esos delitos un trato mucho más benevolente y condenas mucho menores.

Una vez más, los casos de víctimas masculinas son sistemáticamente silenciados con el fin de crear entre el ciudadano las impresiones adecuadas. Tampoco se habla apenas de las denuncias falsas que se están produciendo y el daño que provocan, pese a que, una vez llegado el juicio, entre el 20% y el 40% de dichas denuncias sean archivadas en los juzgados. Muchos abogados saben ya que una denuncia por malos tratos, se corresponda o no con la realidad, resulta muy ventajosa a la hora de obtener sentencias favorables en los casos de divorcio, lo cual ha generado duras críticas por parte de algunos jueces.

Recuerdo la historia de un buen amigo que durante su divorcio fue denunciado por su mujer por malos tratos. Cuando éste, muy sorprendido, le preguntó a su esposa por dicha denuncia, ésta reconoció que lo había hecho siguiendo los consejos de su abogado pese a que éste sabía que los malos tratos no se habían producido. Afortunadamente la mujer, arrepentida, la acabó retirando y la cosa terminó ahí. Hay otras personas que no tuvieron esa suerte.

Otra de las medidas llevadas a cabo por el actual gobierno ha sido la implantación del “Ministerio de Igualdad”, que como era previsible, no ha hecho más que propagar la psicosis del maltrato a las mujeres, todo ello aderezado con ideología feminista radical. Sólo hace falta echar un vistazo a su web. Entre las malintencionadas y ridículas ocurrencias de la ministra destacan la creación de bibliotecas sólo para mujeres y que albergarán únicamente textos de escritoras, sus propuestas de modificación de la lengua española, sus ataques a la “machista” RAE, su defensa de penas más duras por malos tratos solamente a los hombres, lo cual, según ella, no atentaría contra el principio de igualdad, o la creación de un teléfono para hombres maltratadores. ¿Ha pensado en el inmenso revuelo que se montaría y las consecuencias que tendría el que a algún ministro se le ocurriera la estúpida idea de construir bibliotecas sólo para hombres y con textos exclusivamente procedentes de autores masculinos? ¿Y si decidiera gastar grandes sumas de dinero en construir un Instituto del Varón?

Orwell no andaba nada desencaminado cuando en su obra “1984” hablaba de un “Ministerio del Amor” cuya función principal era mantener el opresivo orden establecido por medio de crueles castigos y torturas.

En cualquier caso, las medidas restrictivas y separatistas no han conseguido que disminuyan los casos de mujeres asesinadas por su parejas, más bien lo contrario. El gobierno considera, sin embargo, que esto sucede, no porque sus medidas sean un fracaso, sino porque éstas no son lo suficientemente duras, por lo que opta por soluciones como la implantación de pulseras GPS.

Mientras, las órdenes de alejamiento se producen de manera casi automática tras una denuncia por malos tratos y sin que todavía se haya celebrado un juicio. Otras medidas previas al juicio pueden suponerle al varón la pérdida automática del domicilio, de la familia o su ingreso preventivo en prisión. Luego ya se verá en el juicio si el hombre es culpable o no de lo que se le acusa. Si tenemos en cuenta el elevado porcentaje de denuncias falsas, el tema no deja de ser preocupante.

Por eso hay quien sostiene que las medidas propuestas son contraproducentes ya que, al colocar a algunos hombres en situaciones límite, se pueden generar malos tratos donde antes no los había. Otros aseguran que la excesiva publicidad que se da a los casos de violencia en la pareja puede servir de inspiración a potenciales asesinos.

Y como sucede en tantas ocasiones, el verdadero objetivo del gobierno se camufla bajo aparentes buenas intenciones, lo cual por otro lado, permite demonizar las voces disidentes. Porque al fin y al cabo, diría más de uno, hace falta ser un cabrón machista para protestar contra unas leyes cuya finalidad es la de salvar vidas de mujeres maltratadas y caminar hacia un futuro más igualitario.

El feminismo, el auténtico feminismo, ha conseguido a lo largo de la historia grandes victorias contra las injusticias que se han venido produciendo hacia las mujeres. Por otro lado, el llamado feminismo de género, así como algunas otras vertientes sumamente radicales provenientes del feminismo, han suscitado numerosas críticas por parte de auténticas feministas las cuales ven en el feminismo radical una gran amenaza hacia los objetivos del auténtico feminismo. Un claro ejemplo es la feminista francesa Elisabeth Badinter que en su libro “Por mal camino” critica el feminismo que se practica hoy en día, al cual tacha, entre otras cosas, de demonizar la masculinidad y ser separatista. Es conveniente reproducir algunos fragmentos de una entrevista que se le hizo y que vienen muy al caso:




El feminismo radical cree que lo que nos distingue (A hombres y mujeres) es más fuerte que lo que nos une, mientras que yo pienso lo contrario.

La paridad, que ha instaurado el «uno a uno», ha venido a poner fin a un concepto relevante de la ciudadanía. Todavía más, a partir de ahora queda consagrado en la Constitución que hombre y mujer son dos entidades diferentes, con distintas naturalezas, distintos valores y distintos intereses. Es la proclamación de una especie de separatismo: lo contrario de la igualdad. Se es seleccionado, en primer lugar, en función de la condición sexual. Por mi parte, encuentro esto humillante. Pero muchos han creído que el fin justificaba los medios: para que haya más mujeres en los Parlamentos, podemos volver la espalda a nuestros principios morales y políticos. ¡Es un gigantesco paso atrás!

Libertad, igualdad, fraternidad. (El feminismo que propone la entrevistada) Se trata de un feminismo republicano. La libertad es lo contrario de la penalización. Igualdad, lo contrario de la «paridad». Fraternidad, lo contrario de división. Es preciso luchar para lograr la igualdad con los hombres, pero, por supuesto, no contra ellos.

Es alucinante observar cómo en el momento en el que las mujeres están a punto de lograr una revolución enorme, el discurso feminista actúa como si se tratase de falsos avances, como si no hubiera ninguna diferencia entre las condiciones femeninas hoy, ayer y en cualquier lugar del mundo. Se está poniendo globalmente en cuestión a la otra parte de la humanidad -«todos los hombres son unos cabrones»-. Es un intento de instaurar la separación de sexos.

Con cada ley se construyen barreras un poco más elevadas entre los sexos.

No obstante, aquí hay un auténtico reto: ¿cómo hacer avanzar la igualdad entre los sexos sin amenazar las relaciones de mujeres y hombres? Yo no estoy segura de que éste sea el objetivo de todas las feministas. Puede ser, incluso, el contrario.

Hay una complacencia en la idea de que el hombre es en todas partes un opresor, un tirano, incapaz de evolucionar. Encuentro esta generalización falaz y contraproducente. La lucha contra los abusos masculinos será más eficaz cuando las feministas se alejen de sus fantasmas para acercarse más a la verdad.

Por fin, para otras, entre las que me cuento, el objetivo de la igualdad entre los sexos debe perseguirse con el concurso de los hombres. Se trata de hacerles ser conscientes de una situación injustificable moralmente que exige un cambio por su parte. El proceso es largo, porque implica una evolución de la mentalidad masculina, pero es el único posible. Sin esto, estamos ante la guerra de sexos que nadie quiere. El hombre no es un enemigo a batir.
Lo cierto, es que al revés que el rey Midas, hay quien parece tener la capacidad y propósito de intoxicar todo aquello que realmente puede hacer que el ser humano avance, y así ha ocurrido con el feminismo, que ha visto como sus objetivos reales y muy necesarios han sido manipulados y orientados hacia una “guerra de sexos”.

Mucho podría decirse con respecto al origen del feminismo radical que hemos importado de Estados Unidos. No nos extenderemos sobre esa cuestión ya que Eugenio Dorao lo explica muy bien en este enlace, de imprescindible lectura y que clarifica en sus primeras páginas muchos puntos relativos a esta cuestión.

Resumiendo el enlace anterior: Tenemos un movimiento radical nacido prácticamente de la nada a finales de los años 60 y principios de los 70, creado, financiado y controlado por organizaciones tales como la Rockefeller Foundation y la Ford Foundation, organizaciones ligadas a una serie de clanes de inmenso poder económico y político. Dichas organizaciones compartieron dirigentes con la CIA y trabajaron bajo sus directrices, especialmente a la hora de defender los intereses expansionistas de la agencia en otros países, todo ello con la colaboración del CFR. Desde entonces y hasta el momento presente, dichas fundaciones han destinado una ingente cantidad de dinero a financiar movimientos feministas radicales. La considerada “madre” del feminismo de género, la periodista de origen judío Gloria Steinem, fue encumbrada por medios de comunicación vinculados estrechamente al poder de EEUU, y además, trabajó para la CIA en operaciones destinadas al control de los movimientos izquierdistas centroeuropeos. También recibió ayudas por parte de la Ford Foundation. Que cada cual saque sus conclusiones.

Ahora, en España, desde el gobierno ya se habla de instaurar en las universidades sucedáneos de los “Women´s studies” que en su época mostraron una gran utilidad propagandística en EEUU.

Las mujeres tienen un potencial espiritual enorme, según numerosas corrientes espirituales. Muchas civilizaciones lo sabían, y por ello rendían culto a diferentes "Diosas Madres", manifestaciones de la esencia femenina. Conscientes de ese poder, algunos influyentes movimientos de corte religioso, político o social, y que por razones que se salen del tema de este artículo han deseado mantener a la gran mayoría de los seres humanos en estado de pobreza espiritual, se han dedicado a aplastar, despreciar, intoxicar y en definitiva, reprimir por todos los medios el desarrollo de las mujeres, con el fin de evitar las manifestaciones de un poder beneficioso para toda la humanidad. Viendo cómo ese movimiento represivo se iba resquebrajando en algunas culturas, pasaron al “plan B”, consistente en un feminismo excluyente que sirve igualmente a sus fines, ya que el poder femenino necesitaría ser complementado por el masculino para ser efectivo, y viceversa. Dichas estrategias, además, intentan imponer un modelo de feminidad basado, entre otros, en la confrontación, el revanchismo y en la asimilación de actitudes y patrones de conducta tradicionalmente masculinos, dictando constantemente como debería comportarse una “mujer liberada”, en vez de alentarlas para que su feminidad se desarrolle de una manera natural, sin normas, objetivos ni dependiente de ideologías.

Nuestra ministra, no contenta con eso, ya ha declarado su intención de «contribuir a otro modelo de masculinidad, para establecer las relaciones de pareja sobre una nueva referencia». Sería muy amable por su parte que escribiera un tratado en el cual explicase a los hombres en qué consistirá la masculinidad a partir de ahora.

Por otro lado, numerosas corrientes espirituales y esotéricas señalan además, que cualquier persona, independientemente de su sexo, está compuesta de una parte femenina y otra masculina. Y coinciden en la necesidad de desarrollar e integrar estas dos partes complementarias. Una persona que sintiera miedo o rechazo hacia el sexo opuesto no aceptaría una parte de sí misma, lo cual sería fuente de dolor y un serio obstáculo en su desarrollo personal. Si hubiese algo de verdad en estas afirmaciones, una vez más, el crear desconfianza entre los dos sexos sería, desde luego, una buena manera de tener a la población paralizada y sometida.

Quien sabe, quizá haya quien desde puestos de poder preste más atención a estas disparatadas teorías espirituales de lo que en un principio se podría suponer.

7 comentarios:

Charlie dijo...

Bienvenido a bordo señor Marcus Fair. Qué cantidad de información y qué tema polémico para empezar...

Yo estoy de acuerdo en la separación de las personas. Ya nos tienen separados por tribu urbana, capacidad económica, filiación política, filiación deportiva... Intentar separarnos aún más por nuestro sexo, unido al auge de la homosexualidad (otro concepto impopular jaja) y las "nuevas familias"... acabaremos como en Un Mundo Feliz, criados por instituciones públicas, internados del Estado.

Y entonces los humanos nos diferenciaremos muy poco de una granja de cerdos.

Chaina dijo...

Hola....
excelente!
sencillamente excelente!

Es la primera vez q entro a tu blog, dejame decirte q este articulo esta encarado de una forma impecable.
Un saludo,

Pablo Hidalgo dijo...

Cojonudo.
Ya estoy impaciente por el siguiente post.

Anónimo dijo...

Felicidades por el escrito. Redactado de forma magistral y expresando las ideas muy claras.

El feminismo radical (o feminazismo como lo llaman por ahí) es un auténtico cáncer que nos está devorando. Nuestra responsabilidad como hombres y como personas es plantarle cara a esta aberración y erradicarlo como Europa erradicó al nazismo.

Anónimo dijo...

Que pena...la ignorancia es muy atrevida, intentar esconder la realidad del asesinato de mujeres a manos de los hombres que las torturan y que lo que quieren es imponer es el poder sobre ellas, a través de excusas tan mediocres, me produce mucha tristeza.
El texto ya está muy anticuado y repetitivo, pero es que no tenéis otro discurso, se os acaban los argumentos...siempre son los mismos, podríais leer otro tipo de textos quizá descubrierais algo muy diferente respecto a las mujeres maltratadas, no hay ningún país del mundo, ninguno, donde las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres, y.....bueno que pensar no duele, hacerlo de vez en cuando.

ALAGA dijo...

Las mujeres también maltratan: Es necesario debatir cómo y cuánto maltratan y, en consecuencia, adaptar la ley para que sea más justa. El hombre también puede ser el "sexo débil".

Anónimo dijo...

MAGNÍFICO post. Felicidades. Espero que mucha mucha gente lo lea...da igual si es sobre feminismo, sobre etnias o sobre política...lo unico que mantiene a los mismos 4 en el poder, es nuestra separación y división.

Unamonos todos y todas :)